Historia de Castellón
Para disfrutar de una visita a Castellón, nada mejor que conocer su historia para descubrir el origen y el alma de su territorio repleto de contrastes; una costa fértil y abierta al mundo, y un interior montañoso, duro y lleno de secretos y de historias.
La historia de Castellón comienza con la llegada de los íberos, quienes se instalaron en lo alto de las colinas para vigilar la zona. Después de ellos, llegarían los romanos, que decidieron construir sus villas en las llanuras para dedicarse a la agricultura.
Tras la caída del imperio Romano, llegaría la etapa musulmana, un periodo durante el que se construyeron algunos castillos en lugares estratégicos como Morella, Oropesa y Peñíscola, y se perfeccionaron los sistemas de regadío que más tarde sentarían las bases de la riqueza agrícola de la zona.
En 1233, cuando Jaume I de Aragón reconquistó Castellón, los habitantes vivían en lo alto de la colina por seguridad, algo se pagaba con una gran incomodidad ya que era poco práctico para la agricultura.
Pocos años después, en 1251, el rey decidió dar permiso a los habitantes para mudarse a la llanura “la plana”, hecho que tendría gran relevancia en el transcurso de la historia de Castellón y que actualmente se sigue celebrando con la Romería de les Canyes, la fiesta grande de la capital.
Durante la Edad Media, la costa de Castellón sufrió un constante asedio a manos de los piratas berberiscos empeñados en saquear los pueblos. En este momento comenzaron a construirse fortificaciones con gruesos muros impenetrables que completaban su función con las torres de vigilancia que se instalaron a lo largo de la costa.
La historia de Castellón vivió una importante revolución durante los siglos XVIII y XIX gracias a dos grandes hitos; en un primer momento, la introducción del cultivo de la naranja se convirtió en un auténtico éxito gracias al clima de la zona.
Las naranjas se convirtieron en el “oro naranja”, atrayendo una riqueza sin precedentes a la provincia, pero esto solo sería el comienzo. Con la llegada del ferrocarril, Castellón consiguió una excelente conexión con Europa y sus naranjas comenzaron a llegar a todos los mercados.
En este momento de prosperidad surgió una nueva burguesía adinerada que, atraída por la costa de Benicassim, comenzó a construir espectaculares villas para descansar durante los meses de verano.
Durante el siglo XX Castellón también vivió grandes emociones que irían moldeando su futuro. El primero de estos hitos llegaría con la industria del azulejo, que llevaría a la provincia a convertirse en el líder mundial en la producción de cerámica.
A partir de los años 60, gracias al sol y las playas de Castellón, la provincia pasaría a convertirse en un importante destino turístico que atraería miles de visitantes procedentes de toda Europa.
En la actualidad, Castellón es una encantadora tierra de contrastes, una provincia moderna e industrial con festivales musicales de fama mundial, que ha sabido conservar su excelente patrimonio para ofrecer a sus visitantes la posibilidad de combinar las excursiones a playas vibrantes con paseos por silenciosas fortalezas templarias mientras disfrutan de su inigualable gastronomía.