Alcocéber

Alcocéber

Con una ubicación privilegiada entre la montaña y el Mediterráneo, Alcocéber es uno de los destinos más especiales de la Costa del Azahar gracias a su perfecta integración con la naturaleza.

Echando la vista atrás

La historia de Alcocéber está unida a la del cercano municipio de Alcalá de Xivert. La zona fue un estratégico enclave musulmán gracias al imponente castillo que se convirtió en el centro neurálgico del territorio.

Alcocéber nació como un pequeño puerto de pescadores al servicio de Alcalá de Xivert. Durante siglos, la costa sufrió continuos ataques piratas hasta que se construyeron diferentes torres de vigilancia para su protección.

Durante el siglo XX Alcocéber empezó a recibir numerosos turistas y veraneantes, por lo que comenzaron a construirse urbanizaciones y nuevas viviendas. Afortunadamente, en este momento se optó por las construcciones de baja altura, algo que ayudaría a la conservación de sus paisajes.

Qué hacer en Alcocéber

Alcossebre es un refugio que ha sabido crecer y adaptarse a las necesidades del turismo sin renunciar a su alma marinera y al majestuoso entorno natural que lo envuelve. Su belleza se reparte entre el mar, la montaña y su patrimonio.

Como no podría ser de otro modo al tratarse de un destino costero, las playas son uno de los principales atractivos de Alcocéber y encontraréis opciones para todos los gustos.

Una de las más especiales es la Playa de las Fuentes, una playa con manantiales de agua dulce que brotan directamente sobre la arena para terminar fundiéndose con el mar.

La Playa Romana es una de las más grandes y con más historia de Alcocéber. Su nombre le fue dado gracias a una villa romana del siglo III que se encontró en las inmediaciones y se encuentra envuelta por dunas de gran valor ecológico, presentando un carácter poco común para una playa urbana.

Si lo vuestro son las playas envueltas por un extenso paseo marítimo para perderos en paseos infinitos, la Playa del Cargador es la más céntrica y extensa, y cuenta con todo tipo de servicios.

Si preferís las pequeñas calas vírgenes de difícil acceso para disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza, en el Parque Natural de la Sierra de Irta encontraréis infinidad de opciones como Cala Mundina o Cala Blanca.

El puerto deportivo es la mejor zona para pasear al atardecer disfrutando del ir y venir de los barcos con la luz más mágica del día. Durante los días de viento, los movimientos rítmicos de los mástiles de los veleros ofrecen un auténtico espectáculo gracias a su improvisada y relajante sinfonía.

Si estáis buscando un mirador para disfrutar del paisaje a vista de pájaro, no os podéis perder la Ermita de Santa Lucía. Tras una subida serpenteante hasta la cima de la montaña que envuelve Alcossebre, os encontraréis con unas vistas panorámicas de la costa que os dejarán sin palabras.

Para los amantes de los castillos, en la cercana localidad de Alcalá de Xivert podréis viajar en el tiempo visitando los restos del imponente castillo templario que se alza sobre un cerro con vistas al mar.

Si lo vuestro son los deportes al aire libre, os recomendamos hacer senderismo o recorrer en bicicleta la Sierra de Irta, o bien practicar snorkel o buceo en las hermosas calas vírgenes de la reserva marina de Irta.